Quiero una Viagra para mi amigo
17-10-2005 16:57:52
Seguro que todos hemos tenido o tenemos un amigo o amiga especial. Una persona con la que podemos compartir nuestros miedos, nuestras angustias. Esa persona con la que podemos mostrarnos tal y como somos, sin mascaras, disfraces ni corazas. Alguien a quien mostrar nuestra debilidad, nuestra fragilidad. Alguien ante el que podemos desnudarnos sin vergüenza, hacerle partícipe de los rincones más recónditos de nuestra alma y, probablemente, alguien a quien acabar agobiando.Imaginémonos lo duro que puede resulta ser siempre esa espalda que acaba cargando con los problemas de la humanidad. Las religiones, que de habitual crean problemas, algunas veces intentan solucionarlos. Los judíos tienen ese maravilloso invento que se llama Muro de las Lamentaciones; los católicos inventaron el sacramento de la confesión, pero no nos engañemos, en este caso el sacerdote no hace el papel de amigo, cumple una labor intermediaria, cual empresa de mensajería, recibe los problemas y los traslada al destinatario, él no se los queda. Pero, ¿que pasa con esa inmensa minoría que o bien no tenemos religión o nos la inventamos a nuestra medida?, para esos están los amigos.
Nuestro amigo escucha con paciencia, intenta comprender, analizar, y lo hace desde una posición más objetiva, se integra en nuestro problema y lo hace suyo. Acaba cargando con él e intenta que así nuestro peso sea más liviano. Y, aunque en muchos casos su consejo sea inútil –está demasiado cercano a nosotros como para tener perspectiva-, intenta ayudar. Pero, pobre amigo, ¡que inmenso sacrificio le exigimos a veces!
Él se ha hecho propietario de nuestro problema. Lo hemos convertido en nuestro depositario. Tal vez nosotros consigamos una tregua y sintamos una cierta mejoría pero a él, en la mayoría de los casos, le generamos una inmensa sensación de impotencia. Quiere ayudarnos, pero es sabedor de que no puede. No hemos resuelto nuestro problema y hemos acabado creando otro a un ser querido.
En ningún caso quiero reivindicar esas amistades a la inglesa que, como decía Borges "empiezan por excluir la confidencia y que muy pronto omiten el diálogo” pero si que reclamo y exijo con todas mis fuerzas una Viagra emocional. Esa maravillosa pastillita que cure la impotencia de nuestro sufrido amigo y que le de las fuerzas necesarias para afrontar nuestros problemas. No sería maravilloso que la próxima vez que escucháramos la temida frase “perdona, pero tengo que hablar contigo” viéramos a la persona venir con una pastillita y un vaso de agua y nos supiéramos capaces de hacer frente al cúmulo de desgracias del que nos iban a hacer depositarios. Venceríamos la impotencia.
¡Cuantas relaciones se han salvado desde el invento de la Viagra¡ ¡Cuantas se podrían salvar si se decidieran a inventar una Viagra emocional!
Categoría: Personal 10 Comentarios 1 Referencias 1722 Lecturas
Referencias

Hecho con
Creo que la opción amigo es más humana que el muro de las lamentaciones o el confesor.
Repito algo de lo de allí, como si esuvieras intuyendo más allá de la superficie...
Pero, no voy a agobiarte, no.
Sólo te digo gracias. No así no, GRACIAS, con mayúsculas.
¡Nada de química! El hecho de tener amigos ya levanta el ánimo.
Por cierto no creo que un cura sea sólo un intermediario..tengo algunso buenos amigos amigos curas que mientras confiesan se saben tambien humanos que han oido de todo ..y ayudan bastante bien. Un beso.MAPI.
Beso! Extraño-te